Reflexiones del mundo virtual

Buenas  noches Presumidas 2.0

Lo primero quiero empezar felicitándoos el año nuevo, que parece que ya lo hemos estrenado en estos 10 días que llevamos en él. Como es el primer post del año, esta noche no vengo a hablaros de ninguna novedad sobre la tecnología, ni sobre ningún artilugio extraño que he encontrado navegando por la red. Esta noche quiero hacer una reflexión y entonar un “Mea culpa” haciendo un breve balance de lo que he podido ver en las redes sociales a lo largo de este año.

Este último año 2016 hemos visto como se hacían virales decenas de retos un poco “tontos” en los que mucha gente ha participado. Vale, he de reconocer que yo también he probado algunos…      Si es que cómo nos gusta un objetivo…Como con los retos, mis redes se han llenado de cientos de fotos de decoraciones navideñas dignas de la revista Casa y de árboles perfectamente ornamentados

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Es maravilloso  ver como el resto es capaz de poner su casa como si de la fiesta de la Preisler se tratase mientras yo intento desenredar las luces de navidad, a la vez que trato de recordar qué ha pasado con la figurita del paje del Rey Melchor. ¿Sólo me pasa a mí?  Cada año sucede lo mismo, pierdo medio diciembre con el tema de deshacer los nudos a las luces, cuando consigo hacerlo (tengo que reconocer que en ese momento me siento como si hubiera ganado un Premio Nobel de ingeniería técnica) las coloco en el árbol.
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Este año he recordado ponerlas antes que las bolas y lo mejor de todo, he recordado probarlas antes de todo, porque no sería la primera vez que tras adornar el pino entero enchufo las luces y no funcionan…

Bien, este año tengo luces y funcionan todas, sigo sin recordar dónde puede estar el paje del Rey Melchor, que como el 50% de las figuritas de mi Belén no se sostiene en pie y acaba siempre camuflado entre el musgo, el paje guerrillero le llamamos.

Cuando he acabado de colocar las bolitas, en mi pino sólo hay bolitas porque como soy super moderna lo tengo en plan minimalista. ¡ Ja! Esa es la excusa que pongo para no reconocer que cada año me faltan más bolas y no tengo ni idea de dónde van a parar. Bueno sí, estoy convencida de que están todas mirándome desde un universo paralelo, junto a los calcetines sin pareja y los dados del parchís, que se pierden y no regresan.

Mientras decido si coloco el espumillón, que después de un par de años está un poco pobre en brillo (calvo perdido), me viene a la cabeza que el paje descansa en la misma caja que el niño Jesús, que como es más grande y más antiguo que el resto, tiene su propia  cajita. Sí amigas, en mi Belén también hay figuras heredadas, por eso el niño Jesús, la pastorcita que lava la ropa y una figura de un cerdo, son exageradamente más grandes que el resto de los integrantes del Belén. Tanto es así, que alguna de esas veces en las que algún camello ha caído detrás del mueble, lo sustituimos por el cerdo y nadie nota la diferencia. 🙂

Vaya, voy a volver al tema que me voy por las ramas con demasiada facilidad.

En fin, cuando por fin he montado todo el tinglado, intento captar el momento para poder presumir como el resto en mis redes sociales, pero  oye, que no hay manera de que salga una foto decente, así que acabo dándolo por perdido. Eso sí, me autoconvezco a mí misma de que al resto os pasa lo mismo que a mí  y que por eso contratáis empresas profesionales que van a vuestras casas a ponerlo todo como lo vemos. 🙂

 

El problema de todo esto, y es en lo que quería centrar este post, es en que finalmente parece que todo se reduce a un escaparate muy pequeño. Un escaparate diminuto en el que mostramos la parte de nosotros que nos interesa. Pero, ¿es la real?

Veo cientos de regalos en manos de niños súper sonrientes, pero no veo ninguna foto cuando a los minutos de tenerlos se aburren de ellos y reclaman un nuevo regalo.  De la misma manera, vemos como todos celebramos felices y en familia estas fiestas, pero no mostramos cuando en medio de la cena se forma un silencio por cualquier tontería que nos lleva a discusiones.  Mis redes se llenan de cientos de fotos de las suculentas cenas de las que hemos disfrutado, pero nadie muestra las horas de trabajo de quienes las han preparado, ni muestra como agradecemos esos esfuerzos.  Me encanta ver qué estupendas salimos en 1 de los 50 Selfies que nos hemos sacado, pero nadie muestra las horas de “chapa y pintura” o los filtros que utiliza para mostrarse tal cual se ve.

 

Y es que amigas, lamentablemente, nos hemos convertido en una sociedad consumista, ególatra  y adicta a las redes sociales. Por ello os pido que no olvidéis nunca que lo importante de los momentos es vivirlos, no fotografiarlos o compartirlos. Probemos a compartir más realidad y dejemos un poco más de lado lo virtual. Si vuestros hijos bailan, miradlos y admiradlos, pero miradlos con los ojos fijos en ellos, no a través de una pantalla, ya que los teléfonos se estropean, pero los recuerdos perduran para siempre.

Cuando decía que soy la primera que tiene que entonar el Mea Culpa soy yo, a esto me refería. Soy culpable de medir la felicidad de los que me rodean por sus estados en el Facebook, culpable de interesarme por mis amigas a través de Whatsapp, por invertir tiempo en las redes y no en las personas que me rodean.

A veces imagino cómo sería nuestro mundo, si como en las películas, un pulso electromagnético acabase con la conexión del mundo entero. ¿Dejaría la tierra de girar? Creo que no amigas, la tierra seguiría girando tal y como lo ha hecho hasta ahora y nosotros seguiríamos con ella. Porque no nos olvidemos que no respiramos a través de una conexión Wifi.

Por eso probad a liberaros de la perfección compartida, si queréis un Selfie, hacedlo, pero quedaros con el primero, no tratéis de mejorar cada foto que hacéis. Compartid lo que queráis con quien queráis, pero recordad que siempre va a ser mejor hacerlo frente a frente y siempre con las personas que apreciéis.

 

Yo en este 2017 seguiré hablando de tecnología  con vosotras, pero también seguiré intentando ser una mejor versión de mí misma cada día, con ilusión y siempre mirando hacia delante.  Y hasta aquí mi post-reflexión de esta noche, con el que no os he enseñado nada nuevo pero seguramente hayáis conocido un poquito más de mí y tal vez nos sirva para reflexionar un poco en grupo.

Aprovechad los momentos reales para abrazar y querer a vuestra gente, porque a veces la vida nos los arrebata.

Dedicado a ti  ” mi ángel de la guarda “. Te echo de menos.

Buenas noches y a por el 2017 Presumidas 2.0!!!!

 

Leire

 

1 Comment
  • pili
    enero 10, 2017

    Cuanta verdad ..

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